Las excavaciones de Akab han evidenciado complejas manipulaciones de restos de dugongos atentamente seleccionados, la construcciÛn de un edificio de imponentes dimensiones y de dispositivos preferenciales de huesos. DepÛsitos voluntarios de varios objetos (adornos individuales, selecciÛn de utensilios, objetos raros o exÛticos) y restos de mamÌferos terrestres domÈsticos y salvajes est·n asociados en la misma estructura, asÌ como importantes esparcimientos de ocre.
Todos estos elementos indican que el acondicionamiento y el utilizo del monumento de Akab respondÌan, en el IV milenio, a reglas precisas. El conjunto concurrÌa a una puesta en escena, a la vez espectacular y ritual, de un gran mamÌfero marino, y llama la atenciÛn el hecho de que los cr·neos de dugongo estÈn orientados al este, de la misma manera que los difuntos de ciertas necrÛpolis neolÌticas como la de Jebel al-Buhais 18 (emirato de Sharjah, UAE). Esta puesta en escena evoca tambiÈn la de la tortuga verde (Chelonia mydas) en la necrÛpolis de Ra’s al-Hamra 5 (sultanato de Oman), contempor·nea del monumento de Akab, con cr·neos depositados cerca de la cara del difunto o sobre su tumba, y depÛsitos de elementos de caparazÛn sobre el cuerpo.
/nico en Medio-Oriente, el monumento de Akab no tiene ning·n paralelo en el NeolÌtico de otras partes del mundo. Las solas estructuras comparables se han atestiguado sobre las costas australianas del estrecho de Torres, en algunos sitios rituales, los kod, pero sus fechas son muy recientes (siglos XIV-XX d. C.). Como en Akab, se trata de edificios que encierran restos de dugongos (de pocos ejemplares a varios centenares) y en los cuales fueron depositados objetos (adorno individual, distintos utensilios, objetos importados), pero tambiÈn fauna terrestre o marina. En este paÌs, el dugongo que fue y sigue siendo objeto de ritos propiciatorios en lo que se refiere a los preparativos para su captura, el transporte a tierra de sus despojos, su despedazamiento y consumaciÛn. Todos estos ritos est·n enlazados con hechos totÈmicos, puesto que algunos clan de pescadores tenÌan totem marinos, como el tiburÛn, la tortuga marina o el dugongo.
La analogÌa entre el monumento de Akab y los c·mulos de dugongos australianos es tal que se considera muy probable la conexiÛn con ritos de pesca. Puede deducirse que el monumento de Akab –que se habÌa construido para que durara, con una organizaciÛn preestablecida y un estatuto muy particular– era un santuario.
øEstaba destinado sÛlo a ritos relacionados con el dugongo, cuya captura era difÌcil y arriesgada, o con la pesca/caza en general? No hay ning·n elemento que nos permita decirlo.
øAcaso Los pescadores neolÌticos de Akab pertenecÌan a una sociedad en donde no sÛlo las creencias y los ritos estaban conectados con animales sino que se fundamentaba sobre el totem-clan, y por lo tanto sobre la exogamia? Nada permite hoy afirmarlo. Lo que puede constatarse es la proximidad de poblaciones costeras a·n lejos unas de otras de varios cientos de kilÛmetros, y en particular la de Akab y Ra’s al-Hamra, que no sÛlo compartÌan culturas materiales y tecnologÌas, sino tambiÈn pr·cticas de tipo espiritual con algunos animales marinos.