La amputación
Si la práctica de la trepanación está bien documentada en la Europa neolítica, las pruebas de otro tipo de intervenciones quirúrgicas, especialmente la amputación, son muy escasas. A tal efecto, resulta muy difícil identificarlas sobre huesos antiguos por lo general muy mal conservados. El hombre está orientado al este-oeste, la cabeza al este mirando al sur. Acostado sobre el lado izquierdo en posición doblada, con las rodillas apenas sobreelevadas, su postura es también característica de este periodo. (1) La parte superior del brazo izquierdo se encuentra un poco alejada del cuerpo. Falta el antebrazo aunque nada explica su ausencia.
Desde la excavación, antropólogos y arqueólogos han formulado la hipótesis de una amputación, basándose sobre observaciones morfológicas. Un estudio muestra hoy que la extremidad distal del húmero presenta una sección muy limpia cuyo origen se debe a un trauma más que a una malformación. Los exámenes radiológicos y microtomográficos y la reconstitución en 3D del hueso revelaron signos de cicatrización ósea.
Los indicios de corte se localizaron en una zona donde el hueso es particularmente fuerte y difícil para cortar, sobre todo ayudándose con un silex. Un corte sobre la diáfisis hubiese sido mucho más fácil. Cualquiera que sea la causa del traumatismo (accidente, etc.) éste ha arrancado en parte el antebrazo rompiendo los huesos. La operación se practicó cortando las partes que todavía estaban en su lugar. Por lo tanto no se debería tratar de una amputación accidental, sino de una deliberada decisión médica. La operación puede reconstruirse: el corte se efectuó de la cara anterior a la exterior y el peso del antebrazo, talvez ayudado por el cirujano, causó la ruptura de los últimos milímetros de cortical, como puede observarse cortando un pedazo de madera. El brazo estaba posiblemente extendido, para tener una apertura máxima del codo. La cicatrización ósea indica una supervivencia del paciente y la ausencia de infección una buena asepsia.
La amputación de miembros es muy rara en la Prehistoria. Hasta ahora sólo se conocían dos casos en el Neolíticoantiguo de la Europa occidental: Sondershausen en el este de Alemania y Vedrovice, en Moravia (República checa). Buthiers-Boulancourt es hoy el más antiguo testimonio de amputación en Francia. Este descubrimiento benefició de las últimas técnicas de excavación y de imagen medical.
(1) las dataciones por C14 (Gr A-30913, Groningen, Centre for Isotope Research) sobre uno de los huesos del esqueleto dieron como resultado: 4906-4709 cal BC)