Las observaciones e investigaciones anteriores establecían un importante potencial arqueológico. Hoy, cuando una tercera parte de las parcelas ha sido diagnosticada, más de cien sitios se han sacado a la luz y cubren un periodo que va del Paleolítico medio a la Edad Media. Por ejemplo, sobre las 150 hectáreas de la futura zona portuaria de Marquion, los arqueólogos del Inrap han identificado varios hábitats muy bien conservados de finales del periodo neolítico (III milenio a. C.).
La Edad del Bronce destaca a través de varios monumentos funerarios, de recintos circulares a túmulos, de los cuales el mayor tiene un diámetro de más de 40 cm. Siempre ahí, se han registrado vestigios de hábitats contemporáneos de aquel periodo en varios lugares. Muchos edificios agrícolas, un monumento funerario aristocrático, varias necrópolis y caminos datan de la Edad del Hierro. Una villa galo-romana de más de 200 m de largo y 100 m de ancho, con sus termas, fue sacada a la luz.
Más de una vez el proyecto coincide con las zonas de combate de la Primera Guerra Mundial. Ante este riesgo, se establecieron medidas particulares con la colaboración de la Guardia Civil. A finales de agosto, sobre 850 hectáreas diagnosticadas, los servicios de retirada de minas de la Guardia Civil habían efectuado 45 intervenciones tras el descubrimiento de 385 obús, 1 mina, 3 cohetes, 47 granadas y 1 caja de cartuchos, por un total de 6 toneladas de municiones.