Más de 100 000 piezas romanas
El conjunto, que estaba bajo tierra en una fosa cerrada por tejas, pesa alrededor de 38 kg e incluye más de 100 000 piezas romanas de finales del siglo III d.C. Estas monedas, unas pequeñas piezas de bronce de un peso inferior a 0,4 gr, son ejemplares no oficiales, de los que habían muchos circulando en el difícil periodo de la segunda mitad del siglo III, y tal vez también en el siglo IV.
En esta época, graves crisis afectan al Imperio: guerras interminables entre los pretendientes al trono, epidemias, peso financiero y político del ejército, presión en las fronteras, crisis económica, etc. El estado romano ya no consigue garantizar la perennidad y el control del sistema monetario. Es precisamente en ese momento que aparecen unas pequeñas monedas de bronce, de poco valor, que podrían calificarse de "monedas de necesidad”: acuñadas por particulares, y que son toleradas por el Estado. Las piezas descubiertas en Autun se asemejan a aquellas típicas del siglo III, como por ejemplo las monedas de Tétricus. La fuerte concentración de cobre del depósito ha permitido que se conservara en parte el cesto de mimbre en el que la monedas estaban almacenadas.
También si el conjunto tenía cierto valor, con toda probabilidad no se trata de un tesoro disimulado, sino de un depósito de piezas desclasificadas destinada a una nueva fundición. Por otro lado la fosa está situada en el terreno de una de las oficinas metalúrgicas descubiertas en este sitio. En efecto, con el objetivo de restablecer una economía monetaria sana, algunos emperadores inauguraron reformas intentando reemplazar las monedas antiguas cuyo único valor era el del metal con el que estaban hechas. Puede ser que el depósito monetario de Autun esté relacionado con las reformas de Diocleciano bajo la Tetrarquía (finales del siglo III-principios del siglo IV). No muy lejos del primer depósito, debía haber un segundo depósito, puesto que un poco más de 2000 piezas fueron recolectadas en una pared de la misma oficina. Pero el desmantelamiento de la pared, en el siglo IV o V, debe de haber destruido parte del depósito.
Estos vestigios numismáticos permitirán comprender mejor tanto los aspectos de las acuñaciones no oficiales, como también los fenómenos de fundición de monedas durante el Imperio.
Estos conjuntos se agregan a las alrededor de 300 monedas romanas –en su mayoría de bronce– descubiertas en el resto de la excavación arqueológica. Que sean comunes o raras, estas monedas, así como los otros objetos o vestigios, proporcionan informaciones útiles únicamente porque su hallazgo y estudio se realiza en su contexto arqueológico.